Orejas y filloas, el crujir del Noroeste
En Galicia y alrededores, las orellas traquetean como máscaras al viento, finas, frágiles y perfumadas con cítrico. Las filloas, parientes sutiles de las crepes, piden sartén curtida y pulso sereno. Se sirven con azúcar, miel o incluso morcilla dulce, demostrando que Carnaval admite travesuras gastronómicas. Si te animas, prueba diferentes proporciones de leche, agua o caldo, y anota cómo cambia la textura. Comparte tus rellenos preferidos y debate con nosotros la eterna cuestión: ¿mejor finísimas o con un leve bocado elástico?